DUBAI, todos tranquilos….falsa alarma.

El desarrollo de Dubai en los últimos años ha sido surrealista. El cielo era el límite, en el sentido más literal: los edificios más altos del planeta, las suites de hotel más caras, con helipuerto incluido, islas artificiales, los centros comerciales más grandes y pistas de esquí en las que uno puede sentirse como en los Alpes. Sólo que las temperaturas rozan los 50 grados y la humedad es del 100%. Se pueden alquilar los esquís y también la ropa, subir en el telesilla y bajar por la pista negra o roja. Sólo mirando arriba puede uno darse cuenta de que todo es artificial. El cielo ha sido sustituido por el techo del mall de los Emiratos. Como aquí todo se consigue con dinero, Dubái, uno de los siete Emiratos Árabes Unidos, también se conoce como Do buy, que en inglés significa compre. El pasado mes de noviembre, sin embargo, Dubai World, el mayor –que es de titularidad pública– congeló el pago de una deuda de 18.354 millones de euros. Además, miles de inmigrantes perdieron sus empleos en la construcción y cientos de urbanizaciones se llenaron de edificios fantasma. La deuda pública ascendió hasta superar los 60.000 millones de euros. Y es que casi el 80% de los habitantes de Dubái son inmigrantes extranjeros que trabajan en la construcción, servicios o finanzas y que no quieren problemas con el Gobierno y con la policía. En el vestíbulo de cada hotel hay al menos un agente de seguridad que, mientras se bebe una cerveza (el alcohol sólo se puede encontrar en los hoteles), controla todo lo que ocurre alrededor. Lo cierto es que los hoteles, los comercios, los restaurantes y muchos despachos están prácticamente llenos. El jeque Mohamed al Maktum, el mandatario de Dubái, que es también primer ministro de los Emiratos Árabes Unidos, afirma que su modelo de ciudad no es Las Vegas, sino la Córdoba española del siglo X en plena edad de oro musulmana de Al Ándalus, en el sur de España.
Entiende que el petróleo del golfo Pérsico prácticamente se agotará en poco más de 20 años. Por eso, está empeñado en convertir su territorio en un centro financiero internacional, con los servicios y edificios más sofisticados y basándose en las tecnologías más avanzadas, para atraer a millones de turistas de todo el mundo. El cemento utilizado en la torre Burj Jalifa, con más de 24.000 ventanas equivale al peso de 10.000 elefantes y el acero sería suficiente para construir un camino que cruzara un cuarto del planeta. De Dubái a Nueva York .Evidentemente que hay crisis en Dubai pero los proyectos no paran, el último, con un presupuestos de 95,4 millones de euros, es para dos torres de oficinas. La torre Burj Jalifa es la más alta del mundo. Tiene 169 pisos y 41 serán para el primer hotel Armani del mundo, nuestra impresión es que el sol aún brilla en Dubái. A pesar de las amenazadoras nubes financieras de este invierno y de las difíciles condiciones de los miles de obreros extranjeros que han levantado sus proyectos faraónicos, el hecho es que si se compara a Dubái con el resto del mundo árabe, el emirato ha logrado convertirse en una isla de paz y estabilidad.

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