Joan Tugores: “Hay que superar handicaps para llegar a China o India”

Joan Tugores (Palma de Mallorca, 1953), ex rector de la Universitat de Barcelona (UB) y catedrático de Economía de esta universidad, está especializado en economía internacional, pero demuestra un amplio conocimiento sobre la realidad de la economía catalana.

“No sé si en otros idiomas existe la frase de virgencita que me quede como estoy”, comenta para explicar el “lastre” que a su juicio supone “la dictadura del statu quo” y las resistencias a cambios y reformas.

Dice el Govern que ya podemos estar fuera de la recesión. ¿La situación es sólida?
Lo relevante no es si el PIB está décima arriba o abajo, sino la solidez de una eventual transición hacia cifras no negativas. Este paso se está sustentando en las muletas de un gasto público reconocidamente insostenible y la incógnita es si, cuando estas muletas vayan decayendo, habremos hecho los deberes para tener una recuperación más sólida. Más que brotes verdes hay nubes grises. 

“Catalunya ya ha superado con nota la exportación al mercado más exigente en calidad” 

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¿Es positivo que Catalunya haya salido más intensamente de la deflación que el conjunto de España?
Aunque la deflación es negativa, no estoy seguro de que haber recuperado el diferencial de inflación con el conjunto de España sea positivo. Una economía exportadora como la catalana y con más potencial de internacionalización se ve especialmente perjudicada por este diferencial. 

Para reducirlo se debe mejorar la competitividad.
Sí, y ahora más que nunca. Nadie sabe cuándo saldremos de la recesión, pero sí parece claro que en otros lugares del mundo están creciendo al 9% y 10%. Cualquier ingrediente de una recuperación sólida tiene que pasar por conectar con estos lugares del mundo. 

¿Cómo?
Esto no es fácil en una economía donde el tejido de pymes es dominante. Pero desde el año 1986 Catalunya ha superado el reto de exportar a Europa. Ahora el reto se ha desplazado a nivel global, y no es lo mismo exportar a China e India que a Francia y Alemania. Un tejido de pymes tiene hándicaps importantes y ayudar a superarlos debería ser prioritario, incluso más de lo que ya lo es, en nuestra estrategia económica. 

¿Qué instrumentos tienen las comunidades autónomas para hacerlo?
En Catalunya se han hecho cosas bien hechas: Acc1ó y las cámaras de comercio han tomado iniciativas importantes, pero es un momento de dar un salto cualitativo. A veces da la impresión de que los nuevos mercados sólo son accesibles para los campeones nacionales y se necesita un margen extensivo de la internacionalización.

“No debemos quejarnos de lo que no tenemos mientras no usemos lo que sí tenemos” 

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La zona euro concentra más del 70% de las exportaciones catalanas.
No hay que ser más masoquista de lo imprescindible. Que estemos concentrados en la Europa Occidental es una buena carta de presentación, porque es el mercado donde la competencia en calidad es más intensa. 

No hay mucho tiempo que perder…
Ya hemos perdido demasiado. Antes de la crisis el modelo de crecimiento penalizaba estas actividades, ya que era más fácil obtener rentabilidades a corto plazo en otros ámbitos, y ahora el cierre del grifo del crédito perjudica a las empresas con más potencial para internacionalizarse. 

¿Qué opina de la importancia de las subvenciones?
Lo que necesitamos son políticas transversales para vencer los costes diferenciales del tejido productivo. Además, en un marco institucional que sigue teniendo problemas de calidad y transparencia, un modelo basado en la subvención es propenso al clientelismo, y eso suele generar ineficiencias. 

La Generalitat dice que tiene pocos recursos para hacer política económica.
Las autonomías tienen capacidad de influir en la mentalidad del empresariado y en el clima social. En Catalunya tenemos un punto de partida sólido, pero en los últimos tiempos lo hemos perdido. Hay márgenes de actuación y creo que no tenemos derecho a quejarnos de lo que no podemos hacer mientras no utilicemos plenamente lo que tenemos. 

Ahorro, productividad e instituciones
“Para que una economía funcione –explica Tugores–, tiene que haber ahorro, productividad y buenas instituciones”. ¿Cómo estamos de estas tres variables? “Ahora la tasa de ahorro sube mucho –comenta–, pero creo que más por el efecto miedo que por convencimiento”. 

En cuanto a la productividad en los usos de estos recursos, Joan Tugores constata que “en los primeros años de la crisis hemos cambiado actividades privadas de baja productividad por gasto público destinado a actividades de baja productividad”. “Hemos despilfarrado gasto público para tapar agujeros, y nunca mejor dicho”, agrega el catedrático de la UB. 

 

 

 

 

 

 

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