Si fuera joven no dudaría en irme a trabajar fuera

La conocida frase de Johann Wolfgang Goethe, “el talento se educa en la calma y el carácter en la tempestad”, sirve a Antonio González-Barros para explicar que, “sin duda, mucha gente reacciona en los malas épocas sacando recursos que tenía escondidos”.

A juicio del fundador y presidente de Grupo Intercom, compañía que aglutina 43 negocios online, entre los que destacan Softonic, eMagister, Cosasdebarcos y Mailxmail, la crisis está siendo muy dura, pero “no es mal momento para emprender”. González-Barros piensa que la actual situación económica es menos dañina para los emprendedores que para los directivos o empleados, porque “cuando arrancas un negocio, siempre hay un tiempo de no ingresos”. Ésta es para él la diferencia entre buscar empleo o crear una compañía en tiempos de recesión económica.

Fuga de cerebros
La falta de trabajo o las condiciones laborales en la empresa propicia una fuga de cerebros hacia el extranjero. Marchar de España “es malo para el país”, pero “es bueno para estas personas, porque aprenderán, se moverán y conocerán mundo”, comenta el empresario, quien cree que “se marchan los mejores”. Esto repercutirá en un futuro porque “en los próximos 25 años se valorará mucho más la experiencia internacional” a la hora de buscar trabajo, añade. “Si fuera joven, no dudaría en aprovechar la oportunidad de irme a trabajar al extranjero”.

“Ser útil, servir y ser sincero” son tres cualidades que debe tener un líder empresarial. “Es algo que tiene que ver con la actitud; es muy importante pensar en las personas y tener un interés sincero por la gente de tu equipo”. Conocer las motivaciones e ilusiones del personal ayuda a la compañía, comenta el presidente del Grupo Intercom, compañía que crea y desarrolla negocios de Internet.

Una tarea que Antonio González-Barros sugiere a los empresarios y que él quiere hacer más a menudo es “intentar hablar cada mes con varias personas del sector que te interesa, porque genera beneficios, ideas y sinergias”. “El problema es que estamos muy ocupados y no dedicamos el tiempo que deberíamos”, apunta.
González-Barros dice que trabaja para “ser feliz, sentirme útil y dejar algún tipo de huella en el mundo”, aunque tiene claro que “sólo se consigue si la parte familiar y personal están bien”.

“Lo más importante es lo que perdura más tiempo”, señala, en alusión a la familia, la religión y los temas personales. “El trabajo queda por detrás”, añade. Por ello, el ejecutivo se ha propuesto poner orden en su agenda para “mejorar la capacidad de priorizar y poner por delante lo importante”.

En el terreno profesional, el empresario se ha propuesto reforzar el crecimiento de las compañías que ya tiene Intercom, reduciendo temporalmente el lanzamiento de start-up para “acelerar la marcha actual de la firma y superar el 40% de crecimiento”. Para ello, Intercom ha creado un equipo de trabajo formado por cinco personas para mejorar este área.

Queda mucho por hacer
Antonio González-Barros ya hace tiempo que desembarcó en el mundo digital, de las nuevas tecnología y de Internet –fundó Grupo Intercom en 1995–, pero opina que aún “queda mucho por hacer”. Según el ejecutivo, existen muchos huecos por llenar en el comercio electrónico.

La recomendación para los nuevos empresarios del sector es que “exploten alguna ventaja competitiva completa”. El futuro está en la especialización, señala; por ejemplo, una agencia de viajes que se dedique, única y exclusivamente, al senderismo. “Hay muchos nichos de mercado por cubrir especializados en targets, enfoques, zonas geográficas, distintos públicos”.

Pese a las expectativas, “el sector se está profesionalizando”, advierte González-Barros; porque ya no se trata –argumenta– de un negocio desconocido o sin explotar, sino que hay competencia y cada vez más el usuario conoce el terreno.

Pesca submarina y turismo
Cuando se le pregunta a Antonio González Barros por un recuerdo veraniego de su infancia, no se lo piensa dos veces y habla de sus veranos en el Delta del Ebro (Tarragona), que evoca “con mucho cariño”.

“No había nada –explica–; toda la familia pasábamos 15 días en la playa, sin nadie ni nada, sólo con los mosquitos”. Este año ha estado una semana en Menorca practicando la pesca submarina con uno de sus tres hijos y cuatro amigos, que a su vez son compañeros de trabajo. El empresario, que ha trabajado parte de este mes, se ha reservado dos semanas para viajar con su familia a Nueva York y Washington (EEUU).

Este viaje surgió por motivos profesionales: “tenía prevista una reunión de un día entero por temas de trabajo –argumenta–, así que aprovechamos la ocasión para ir todos, ya que Estados Unidos nos gusta mucho”. Además de la pesca submarina, la jardinería, los juegos de estrategia y la lectura son sus otras aficiones. Además tiene la costumbre de enviar a varias personas vía correo electrónico un fragmento de un libro que le haya gustado.

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